Nadador olímpico y además diabético

Gary Hall nadador olímpico estadounidense es tal vez el caso más conocido dentro del ámbito deportivo al ser diagnosticado con diabetes tipo 1 mientras se estaba entrenando.

Se detectó su enfermedad faltando año y medio para los Juegos Olímpicos del 2000. Cuando esto le sucedió él se dio cuenta de que tenía la oportunidad de demostrar que la diabetes no tiene que detenerte de alcanzar tus sueños.

Si hay alguien que lleva la natación en las venas es Gary, su abuelo, su padre y su tío compitieron en el equipo olímpico de natación estadounidense. De hecho, Gary y su padre, son el único dúo de padre e hijo que compitieron cada uno en tres Olimpiadas.

Él recuerda que cuando recibió la noticia estaba sentado y quería caerse de la silla y, que su primera pregunta fue ¿cómo va a afectar esto mi natación?

La primera vez en que Hall nadó a nivel de élite fue a una edad temprana mucho por la motivación y apoyo de su padre. Cuando Gary tenía dos años de edad y recién habiendo pasado los juegos de 1976, su padre después de ganar una medalla de bronce lo llevó por primera vez a la piscina.

Esto le permitió llegar a la natación competitiva desde los 13 años. Ya en la universidad, gracias a sus resultados en varias carreras claves, quedó claro que iría a los Juegos Olímpicos de 1996, donde a sus 21 años de edad formaría parte del equipo que traería a casa el oro .

Después de tomarse un tiempo libre en 1996 decidió volver a entrenar para los Juegos Olímpicos de Sydney 2000. Lo que menos se imaginaba es que esta meta sería mucho más difícil de concretar que sus pasadas olimpiadas. En 1999, Hall recibiría un golpe devastador. Un día se desmayó y al día siguiente fue diagnosticado con diabetes, esto fue un shock ya que él siempre se había considerado una persona muy sana.

Dentro de sus síntomas estaban el hecho de tener sed todo el tiempo, estar orinando con frecuencia, además de tener visión borrosa, agotamiento constante, deshidratación y una inexplicable caída de su peso. Las complicaciones asociadas con la diabetes pueden incluir problemas cardíacos, enfermedad renal y ceguera.

La diabetes tipo 1, o diabetes juvenil, surge rápidamente por razones desconocidas y, es en realidad un trastorno autoinmune que destruye las células productoras de insulina del páncreas. El tipo 1 puede ocurrir en personas sanas, pero sus efectos son dramáticos, causando convulsiones e incluso el coma si no se maneja adecuadamente.

El médico de Hall también tuvo malas noticias en referencia a su carrera de natación, le dijo que no seria buena idea el seguir compitiendo y entrenando a su nivel. Gary junto con su padre que se había convertido en médico oftalmólogo se dieron a la tarea de consultar con varios otros médicos expertos.

Fue de esta manera que dieron con la doctora Anne Peters, endocrinóloga especializada en diabetes. Ella ayudó a Gary a formular un plan para manejar su diabetes, y también le animó a seguir nadando competitivamente. Ella nunca lo dejó usar la diabetes como una excusa, para hacer lo que tenía que hacer para manejar su enfermedad.

Fue autorizado a nadar nuevamente siempre y cuando él tuviera extremo cuidado con sus inyecciones de insulina así como el estarse midiendo sus niveles de azúcar en la sangre con un glucómetro.

Cuando Gary estaba en el pico de entrenamiento para la competición olímpica, entrenaba de cinco a ocho horas al día. Su exigente horario incluía kilómetros de natación, así como entrenamiento con pesas, boxeo, correr en sprint, e incluso buceo en aguas profundas como trabajo hipóxico.

Durante sus entrenamientos, Gary tenia que ser consciente de su diabetes, por lo cual salía del agua cada 45 minutos en promedio para medir sus niveles de glucosa, esto para ir probando sus límites y aprender a equilibrar el número de calorías que necesitaba para el entrenamiento olímpico con las restricciones de la diabetes ya que este era uno de los desafíos más difíciles.

Él dice que se dio cuenta de que a pesar de que él creía que comía bien antes de su diagnóstico, se percató de lo equivocado que estaba. Su dieta no era la idónea, se vio obligado a eliminar mucha comida chatarra y a cambiar alimentos por otros que le permitieran mantener un estable nivel de azúcar.

Hall comprendió gracias a su doctora que la clave para el manejo de la diabetes era la dieta, aprendió que al estar obsesivamente monitoreando su ingesta de calorías y carbohidratos, todavía podía nadar sin debilitarse.

Las personas creen que el ejercicio bajará los niveles de azúcar en la sangre y eso es cierto, sobre todo con el ejercicio aeróbico. Además de eso, en la competencia los atletas con diabetes tienen picos enormes en los niveles de azúcar en la sangre. Parte de eso es por el estrés, por las endorfinas, la adrenalina, y la respuesta hormonal a altos niveles de esfuerzo. A menudo era común para él en las grandes competiciones tener estos grandes picos.

Anticiparse y vigilar los picos como ese era y es clave, él cuenta la anécdota de que poco después de ser diagnosticado estaba en un autobús con su equipo de natación y en el camino se comió un sándwich no muy saludable de desayuno, él no podía creer la cantidad de insulina que tenía que inyectarse por algo que era del tamaño de una pelota de béisbol, casi el doble de lo que necesitaba para un plato de pasta saludable. Así fue aprendiendo que hay mejores carbohidratos y peores carbohidratos.

Su familia le apoyó con los cambios ya que todos hicieron el cambio de hábitos en aras de ayudar a Gary en todo su proceso de ajuste a una nueva vida.

Él se encontraba muy emocionado de poder seguir persiguiendo su sueño de ir a otra olimpiada, su sueño se gestó y se hizo realidad con gran éxito ya que ganó dos medallas de oro, una plata, y un bronce en Sydney, 2000.

En el 2004, Hall volvió a ganar el oro en los 50m estilo libre con 29 años, Hall se convirtió en el nadador olímpico estadounidense de más edad desde 1924, cuando lo fue Duke Kahanamoku. También ganó una medalla de bronce por competir en los 4×100 m de relevos en estilo libre.

En el 2008 intentó calificarse para el equipo olímpico pero no lo consiguió al terminar en cuarto puesto en las finales de 50 metros, después de esto tomó la decisión de retirarse. Para este momento tenía un total de cinco medallas de oro, tres de plata y dos de bronce.

Desde entonces, Hall se ha convertido en un referente, participa en charlas y es modelo para otros deportistas y niños, además de crear conciencia de la enfermedad de la diabetes.

También trabaja para una empresa que fabrica productos para la prueba de la diabetes y con una variedad de organizaciones nacionales e internacionales dedicadas a estudiar la diabetes y ayudar a los niños que viven con la enfermedad. Él dice que ahora que ya no compite, puede tener una dieta un poco menos estricta.

Esta enfermedad no debe detener a nadie de seguir con su vida y con sus sueños. Gary mantiene una agenda muy ocupada.

Habla también en eventos para recaudar fondos para la diabetes en todo el país y ha comenzado su propio trabajo social, también fue miembro del Diabetes Dream Team, un equipo de especialistas que ayuda a las personas con diabetes a realizar sus sueños y metas. Este valioso equipo cuenta con nutricionistas, endocrinólogos, enfermeras y otros especialistas, todos con el objetivo de ayudar a otros con su enfermedad.

Adicionalmente Gary junto a su padre tiene un proyecto llamado The Race Club que es un club de natación que sirve como grupo de entrenamiento para los nadadores experimentados del mundo, para poder entrenar en el club hay que estar clasificado en el top 20 de nadadores mundiales durante los últimos tres años, o top 3 en el país de origen.

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